Movimientos fundamentales en el entrenamiento funcional

El desarrollo motor de un bebé pasa de forma más o menos pautada por las mismas etapas de desarrollo/aprendizaje de movimientos.

Primero aprendemos a mover la cabeza y sujetarla, luego movemos los brazos y desarrollamos la prensión, nos arrastramos antes de gatear, gateamos antes de ponernos en cuclillas, cuclillas antes de la bipedestación y por ende, la deambulación.

Algunos autores consideran que en aquellos individuos en los que una de estas etapas de desarrollo motor no se ha desenvuelto de forma correcta por alguno motivo, sea por causas inherentes al propio bebé (algún tipo de malformación, déficit cognitivo o motor) y/o la causas externas (como falta de estímulos, o que éstos sean inadecuados para el momento desarrollativo del bebé), se producen alteraciones que a largo plazo pueden producir alteraciones de patrones de movimientos óptimos. 

Siendo esto sólo una teoría, cuya demostración no se fácil, ya que supondría experimentar con bebés (poco ético y prohibido, gracias a Dios y la legislación vigente), lo cierto es que muchas veces empleamos el principio de los movimientos fundamentales en la rehabilitación tanto pediátrica, como en adultos.

Por ejemplo, en intervenciones de  pacientes neurológicos (después de un accidente cerebro vascular, ictus, etc.), utilizamos estos patrones de movimientos fundamentales tanto como una herramienta de evaluación y diagnóstico, como como un método de rehabilitación.

En Fisioterapia Hispanidad uno de los métodos que empleamos para la evaluación de la calidad del movimiento en nuestros pacientes se basa en estos movimientos fundamentales. Para ello solicitamos al paciente una series de movimientos como podría ser una sentadilla profunda, flexión de pecho o estacada, para observar la forma en la que se mueve el individuo. 

De la observación y la valoración de la forma y la calidad de movimiento, podemos deducir cuáles son las articulaciones, músculos o segmentos corporales que requieren nuestra intervención directa (terapia manual, vendaje, electroestimulación, etc.), o aquellos que el paciente puede mejorar por sí mismo trabajando sobre ellos de forma activa. Para esto último escogemos una serie de ejercicios específicos para afrontar esas deficiencias de movimiento. 

En la selección de ejercicio tenemos en cuenta varios aspectos observados en la evaluación inicial, tales como el nivel de actividad y condición físicas del individuo, el tiempo del que dispone para poder realizar las tareas asignadas en su casa, los aspectos psico-sociales del mismo, las restricciones movilidad detectadas, la calidad del movimiento, la asimetría, etc.

Movimientos fundamentales en Fisioterapia

Los ejercicios asignados pueden tener diferentes características y dependerán de los objetivos preestablecidos. Estos pueden ser uno o la combinación de varios de los siguientes para mejorar la:

  • Resistencia cardiorrespiratoria o muscular.
  • Fuerza.
  • Flexibilidad.
  • Agilidad.
  • Velocidad.
  • Coordinación.
  • Equilibrio.
  • Aguante.
  • Precisión.

La selección irá en función de la funcionalidad que queramos recuperar o mejorar en el individuo. No es lo mismo la resistencia muscular que necesita un corredor de maratones,  que un empleado de oficina. 

El primero necesitará una alta resistencia cardio respiratoria general y muscular en los miembros inferiores, el segundo requerirá una mejor resistencia muscular en los músculos cervicales. 

Un reponedor de supermercado necesita unos brazos fuerte y capacidad suficiente para resistir un trabajo físico repetitivo durante las 8 horas laborales. Y un pianista, una coordinación y precisión del movimiento de sus manos y dedos mayor que un conductor de autobús, entre otros.

Por esto, y otros motivos, el Entrenamiento Funcional goza de mayor importancia en las fases finales de un tratamiento fisioterapéutico en Fisioterapia Hispanidad, cuando preparamos al individuo lesionado a la vuelta de su actividad habitual, sea esta el trabajo, entrenamiento deportivo o simples tareas cotidianas de la casa. 

Pero, además de emplear este método como tratamiento posterior a la lesión, también se emplea en aquellos individuos que no tienen ninguna lesión en este momento, pero quieran mejorar su estado físicos actual o prevenir futuras lesiones.

En conclusión, el análisis de la forma en la que se mueve un individuo basado en los movimientos fundamentales nos ayuda a optimizar su movimiento, seleccionar los ejercicios específicos para mejorarlo y prevenir futuras complicaciones.

No nos olvidemos que el objetivo de la fisioterapia infantil es empoderar a los familiares del entorno del bebé.

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