¿Cómo hacer un lavado nasal correctamente?

Muchas mam@s y pap@s estáis preguntando cómo hacer la correcta limpieza nasal a su bebé. Es muy fácil en este blog os vamos a dar las pautas. Así evitaremos infecciones respiratorias las cuales cursan con mocos como las bronquiolitis.

Con cada oleada de frío vienen mocos y toses ocasionadas por infecciones respiratorias, conocidas actualmente las famosas oleadas de bronquiolitis. Esto es debido a un virus que se transmite con muchísima facilidad, por la cercanía y espacios cerrados. Algunas veces, el tratamiento no es correcto para combatirlo, pero la mayoría si aciertan con la medicación contra los síntomas, proporcionando al bebé el confort necesario.

¿Cuándo está indicado?

Los lavados nasales pueden hacerse cuando el bebé o el niño presenta mucosidad en la nariz o en la faringe posterior. Lo habitual es que este exceso de mocos provoque distintas molestias, que pueden ir desde una dificultad en la respiración (además, el pequeño acaba respirando por la boca) a problemas en la alimentación. Es muy frecuente que en las infecciones respiratorias los pequeños disminuyen el apetito. Si, además, hay mocos en exceso, la situación es perfecta para que coman mucho menos.

El exceso de mucosidad provoca también incomodidad “por la congestión nasal que genera el resfriado”, indica la experta. Para acabar con todo ello, lo indicado es hacer lavados nasales.

Los mucolíticos (fármacos para los mocos) no están indicados. De hecho, la Asociación Española de Pediatría no los recomienda para menores de seis años y, en ningún caso, para bebés de menos de dos años. El motivo es que su eficacia no está demostrada y sí, sus posibles efectos adversos. Nunca se debe administrar por cuenta propia un mucolítico a un niño por cuenta propia si no se lo ha prescrito antes su pediatra valorando el riesgo-beneficio.

¿Desde qué edad se pueden hacer lavados nasales?

El lavado nasal se puede hacer desde el nacimiento si el bebé presenta mucosidad elevada. Los pediatras nos confirman que No hay ningún riesgo en hacer lavados nasales de rutina en ausencia de mucosidad, pero no tiene sentido realizar una maniobra molesta para el lactante si no tiene mocos ni congestión.

Cuando se realiza a un recién nacido hay que utilizar suero salino fisiológico, que contiene menos sal (0,9%). El fisioterapeuta pediátrico respiratorio recomienda el quinton isotónico.

https://www.google.com/search?q=quinton+isotonic&oq=quinton&aqs=chrome.1.69i57j35i39j0i67j0i512j46i512j0i512j46i175i199i512j0i512l2j46i512.2138j0j15&sourceid=chrome&ie=UTF-8

El suero salino hipertónico, que contiene más sal (2,3%) se puede utilizar a partir de los tres meses de vida. Se recomienda el nebianax 3% de Buona. https://www.google.com/search?q=nebianax+hipertonico&oq=nebionax+&aqs=chrome.4.69i57j0i13i512l9.9185j0j15&sourceid=chrome&ie=UTF-8.

El suero fisiológico se puede aplicar en monodosis, ya que son más higiénicas, al ser de un solo uso y se evita la contaminación del aplicador, o en envases de agua de mar, para múltiples aplicaciones. Se recomienda el de forma de elefante porque psicológicamente está comprobado por neuropediatras que a través de juego ayuda al niñ@ mayor adherencia al lavado nasal.

La técnica del lavado nasal, paso a paso

Conviene aprender bien cuál es la forma correcta de realizar el lavado nasal, porque, de no ser así, no se consigue su objetivo de arrastar la mucosidad y que el niño esté con menos molestias. Pero, además, una técnica inadecuada resulta particularmente molesta, pues, ya de por sí, es una maniobra que a muchos niños no les resulta agradable.

A continuación os citamos nuestras pautas:

  1. Lavarse bien las manos.
  2. Colocar al niño tumbado boca arriba y con la cabeza ladeada. Si tiene más de 6 meses sentado.
  3. Introducir el suero por el orificio nasal que queda arriba.
  4. Girarle la cabeza hacia el otro lado e introducir el suero por ese orificio nasal.
  5. Boca ABIERTA importantísimo para evitar otitis.
  6. Usar una cantidad de suero de 1,5-2 ml en cada fosa nasal en niños pequeños, “y hasta 5 ml en niños mayores”.
  7. Presionar en la justa medida. Cuidado con la presión de nuestros dedos en la ampolla o en el pulsador.
  8. Si tenemos el adaptador y/o nebianax, hay que hacerlo fuerte porque es un tipo de lluvia que distribuye el suero y no hay peligro alguno.

¿Qué sucede con los extractores de mocos?

Los lavados nasales permiten eliminar las secreciones nasales, y esto tiene un efecto claro en el aire que entra, que lo hace con menos dificultad y con más fuerza. Es un beneficio en cadena, pues ese aire moviliza la mucosidad en el sistema respiratorio y esto tiene un gran beneficio.

Pero, además de estos lavados nasales, a veces se utilizan extractores de mocos para sacar fuera la mucosidad. Los hay de distintos tipos (pera, manual, eléctrico), pero hay que saber que si no se usan bien y si se emplean con mayor fuerza de la debida pueden provocar molestias en los oídos. Por eso, conviene siempre consultarlo con el pediatra.

Por ello, la fisioterapeuta pediátrica en fisioterapia Hispanidad recomienda los nebulizadores, que hidratan la mucosa y lo vuelven más fluídico. 

Si tiene dudas o quiere un correcto asesoramiento, coja cita, Los moquitos son bienvenidos!.

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